Compartir para leer y comprender

Gema Jara Arancibia*

 

Este texto presenta un estudio de caso de lectura interactiva que tuvo muy buena aceptación en la muestra del personal docente que intervino de nivel Secundaria y Media Superior, además de resultados muy prometedores para la muestra estudiantil. En este estudio se utilizó la plataforma de comprensión lectora gratuita CommonLit para trabajar distintas estrategias de lectura, combinadas con actividades para interactuar en el aula.


En este artículo quiero compartir una experiencia de lectura interactiva realizada con estudiantes de Educación Secundaria y de Nivel Medio Superior en México, en donde el estudiantado tenía que interactuar con su docente, con el texto y con sus pares durante las actividades solicitadas.

Para probar esta nueva forma de leer en clases se trabajó con 41 docentes en un piloto de ocho semanas y una muestra de 350 estudiantes, que arrojó resultados bastante prometedores. El estudio utilizó una metodología participativa que permitió a las y los estudiantes desarrollar habilidades de comprensión lectora a través de estrategias y actividades que favorecieron la interacción reflexiva, profunda y sistemática. Se utilizaron 71 Lecciones guiadas[1] desarrolladas por CommonLit[2], que incluyen estrategias diversas y promueven esta metodología participativa.

Estrategias

Lectura en grupo. Casi todas las lecciones inician con una lectura en grupo. En esta estrategia, se recomienda que cada docente lea en voz alta con entusiasmo y fluidez, modelando a sus estudiantes el ritmo y la entonación que se debe seguir. 

Lectura en pareja, se forman duplas y se establecen reglas para la lectura. Por ejemplo, leer en voz alta fuerte para que escuche la o el compañero, pero no tan fuerte que interrumpa a otros equipos. Turnarse la lectura, cada uno lee uno o dos párrafos. Mientras los docentes circulan por el aula para monitorear y apoyar a las parejas. 

Lectura individual, también se establecen reglas antes de empezar a leer. Como leer en silencio o utilizar la herramienta de lectura en voz alta con auriculares si requieren apoyo. También se recomienda al docente circular para apoyar a lectores con dificultades.

Cada estrategia contiene diversas actividades para promover la interacción. Cada lección guiada incluye cuatro tipos de actividades:

1. Encontrar evidencia. Estas preguntas buscan que se destaquen fragmentos relevantes del texto con la herramienta Anotaciones[3]. Cada estudiante las resuelve autónomamente. En la Lectura en pareja, pueden comentar sus respuestas con su contraparte.

2. Escribir. Las y los estudiantes escriben individualmente respuestas y requieren un nivel más alto de análisis y síntesis. Si se encuentran en Lectura en pareja, también pueden comentar sus respuestas.

3. Piensa y comparte. Las y los estudiantes analizan y comparten sus ideas con el grupo. Las revisan en voz alta y se les da de 1 a 3 minutos para que piensen y formulen sus respuestas. Luego, 2 o 3 comparten sus respuestas con el grupo.

4. Gira y habla. Cada quien reflexiona e intercambia puntos de vista con un equipo pequeño y organiza la información solicitada en una o dos oraciones. Luego se pasa la palabra a alguien más. Es importante tener las reglas claras, como, “una persona habla a la vez y los demás escuchan atentamente” o el orden de intervención se acuerda previamente.

Resultados

El estudio encontró que la combinación de actividades y estrategias permitió que, en sólo 8 semanas, las y los estudiantes incrementaron significativamente su capacidad lectora en 7.76 puntos porcentuales, en promedio. Asimismo, el personal docente destacó algunas ventajas principales de utilizar estas estrategias:

Lectura en Grupo: Aumenta la motivación por leer y favorece la comprensión lectora.

Lectura en pareja: Favorece el papel activo de estudiantes en su proceso de aprendizaje y posibilita la construcción del autoconcepto lector

Lectura individual: Al ser una práctica social situada y dialógica promueve el desarrollo integral de estudiantes; favorece la autorregulación y el autoconocimiento; y amplía la gama de habilidades que se ponen en juego al interactuar con un texto durante la lectura individual, en dispositivos electrónicos.

La población docente que participó en esta experiencia declaró que las Lecciones guiadas aumentaron la motivación y el compromiso de sus estudiantes. En las encuestas realizadas durante el estudio piloto, el 79% afirmó que el compromiso de sus estudiantes había aumentado desde que empezaron a utilizarlas. 

Las Lecciones guiadas aumentaron las oportunidades de trabajo en equipo y la interacción entre estudiantes, promovieron una mayor participación, motivación y curiosidad, además de mejorar su desempeño, en relación con otros modos tradicionales de lectura.

La actividad Escribir, puede parecer obvia, pero para muchos estudiantes es complejo localizar la “palabra clave” dentro de una pregunta. No es lo mismo explicar, definir, describir, comparar, enumerar, opinar o evaluar. Por ello esta práctica les fue permitiendo enfocar la atención en la consigna.

La mayoría de las y los docentes coincide en que las primeras dos o tres sesiones de trabajo el salón era un completo caos. Aún cuando tenían reglas, los estudiantes hablaban simultáneamente, se interrumpían, no escuchaban, pero al irse familiarizando con las prácticas de lectura interactiva se produjo un cambio muy notorio en la forma de interactuar, tanto con los textos como con sus pares. Esta forma de trabajar fue muy bien recibida por el estudiantado y permitió que tuvieran mayores posibilidades de expresarse en el aula. Para los más tímidos, la Lectura en pareja y actividades como Gira y habla fueron las más utilizadas; mientras que los más extrovertidos participaron más en Piensa y comparte y pidieron hacer la Lectura en voz alta.

Una importante clave del éxito de estas prácticas reside en la capacitación a docentes, pues les permite dominar las estrategias en sus aulas, y fomentar el uso entre sus estudiantes, para que se apropien adecuadamente de estas actividades de lectura participativa.

Un asunto que merece destacarse es la conectividad en las aulas, que en nuestro país se dificulta. Todas las lecciones CommonLit se pueden completar tanto digitalmente en la plataforma como en archivos PDF. Así trabajan muchos docentes en México y en otros países latinoamericanos, mientras que la mayoría de estudiantes prefiere el uso del teléfono celular.

Este estudio demuestra que el uso de materiales didácticos en el aula, combinando múltiples estrategias (en este caso de lectura), pueden hacer una diferencia positiva en la vida académica y personal de las y los estudiantes. El reto consiste en conocer y contar con nuevos materiales y utilizarlos en el aula, a pesar de que en un inicio parezcan complejos de gestionar.

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[1] Todas las lecciones guiadas son diferentes y, dependiendo del texto, es posible que no se encuentren las mismas tres estrategias en cada lección.

[2] CommonLit ofrece de manera gratuita mas de 3 mil textos literarios e informativos, de diversas áreas de conocimientos en inglés y en español, con actividades y herramientas para desarrollar la comprensión lectora. Actualmente llega a 177 países en todo el mundo con más de 30 millones de usuarios de 3º a 12º grados.

[3] Esta herramienta permite el resaltado en distintos colores, lo que hace la muy atractiva para estudiantes y muy útil para docentes para solicitar distintas actividades por colores.


*Gema Jara Arancibia

Integrante de MUxED y directora para América Latina de CommonLit. Es doctora en educación por la UNAM y reconocida experta internacional en educación abierta y a distancia. Su carrera profesional la ha desarrollado tanto en la academia como en los sectores público y privado, y en diversas organizaciones de la sociedad civil. Ha desarrollado múltiples iniciativas, plataformas y materiales educativos para diversos niveles educativos, como el prestigioso programa de la SEP, denominado Secundaria a Distancia para Adultos, (SEA), vigente desde hace más de 20 años.




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