Escuela Climática: de la conciencia a la organización comunitaria
Paola Quiñónez*
El problema ambiental y social del cambio climático se combate, en diversos barrios de Cali en Colombia, desde la Escuela Climática Comunitaria que trabaja sobre la base de la justicia climática, que se construye desde los barrios mediante la organización y la educación ambiental liderada por las propias comunidades. Esta Escuela transforma a pobladores de sectores vulnerables en protagonistas de su propio cambio, a través de cinco módulos que integran la teoría con acciones concretas en el territorio. El verdadero desafío radica en consolidar la autonomía comunitaria para enfrentar las desigualdades estructurales que agravan la crisis ambiental presente.
En un contexto global marcado por el aumento de las temperaturas, la intensificación de eventos climáticos extremos y el deterioro acelerado de los ecosistemas, el cambio climático suele presentarse como un problema abstracto, técnico o distante. Sin embargo, para muchas comunidades de América Latina –especialmente aquellas atravesadas por la desigualdad, el desplazamiento forzado y la exclusión histórica– la crisis climática no es una amenaza futura, sino una realidad cotidiana que se expresa en la acumulación de residuos, la contaminación de los territorios, la precarización de la vida y la falta de acceso a entornos saludables.
En la ciudad de Cali, Colombia, estas problemáticas se manifiestan con particular fuerza en distritos vulnerables. Es en este contexto donde la Fundación Víctimas Vulnerables Mujeres Afros Independientes (FUNVIMUFROIN) ha desarrollado la Escuela Climática Comunitaria, una iniciativa que articula educación ambiental, acción colectiva y liderazgo comunitario como respuesta concreta a las crisis climáticas desde los territorios.
FUNVIMUFROIN es una organización que trabaja desde 2017 en la defensa de los derechos humanos, el fortalecimiento del liderazgo de mujeres y jóvenes, y la reconstrucción del tejido social en comunidades vulnerabilizadas. Destaca que cualquier proceso de transformación sostenible debe partir del reconocimiento de las capacidades existentes en las comunidades y de su derecho a liderar los cambios que afectan su propio territorio.
Desde esta perspectiva, la educación no se concibe como un proceso vertical de transmisión de conocimientos, sino como una herramienta de empoderamiento colectivo. La Escuela Climática Comunitaria surge precisamente de esta convicción: formar, sensibilizar y organizar a las comunidades para que sean protagonistas de la acción climática, no receptoras pasivas de intervenciones externas.
La Escuela tiene como objetivo principal promover la conciencia ambiental y motivar la acción colectiva frente al cambio climático, articulando a estudiantes, docentes, familias y líderes de la comunidad. El programa se desarrolla a lo largo de tres meses, con encuentros semanales los viernes y sábados, y se organiza en cinco módulos formativos que combinan contenidos teóricos, dinámicas participativas y acciones prácticas en el territorio.
Los módulos abordan desde nociones básicas sobre cambio climático y biodiversidad, hasta temas político-sociales como la justicia climática, la Agenda 2030 y el rol de las comunidades en la adaptación y mitigación del cambio climático. Sin embargo, uno de los rasgos distintivos de la Escuela Climática es que cada módulo está diseñado para traducir el conocimiento en acción concreta, a partir de la realidad específica de los barrios donde se implementa.
El diagnóstico que dio origen a la Escuela está directamente vinculado con un problema visible y persistente en las comunidades donde trabaja FUNVIMUFROIN: la gran acumulación de residuos en calles, parques, canales y espacios públicos. Este fenómeno, lejos de ser únicamente ambiental, tiene profundas implicaciones sociales, sanitarias y simbólicas, ya que refuerza la estigmatización de los territorios y afecta la calidad de vida de sus habitantes.
Frente a esta situación, la Escuela propone un recorrido pedagógico que inicia con la comprensión del cambio climático desde la experiencia cotidiana, para avanzar hacia procesos comunitarios con acciones que generan impactos ambientales visibles y fortalecen los lazos comunitarios que reafirman la capacidad de las personas para incidir colectivamente en su entorno.
Nuestros módulos: de la conciencia a la acción colectiva
El proceso formativo se organiza en cinco módulos, que cumplen una función específica dentro del camino pedagógico y comunitario.
El primero aborda el cambio climático desde la vida cotidiana de las comunidades de Cali. A través de dinámicas participativas, mapeos comunitarios y espacios de diálogo, cada participante reflexiona sobre cómo le afecta el aumento del calor, las lluvias intensas o la degradación del entorno. De esta forma, se comprende el cambio climático como una urgencia presente, profundamente vinculada a la desigualdad social y territorial.
El segundo se centra en la problemática de los residuos sólidos, uno de los principales desafíos ambientales en los barrios donde trabaja FUNVIMUFROIN. A partir del análisis del manejo de residuos y del reconocimiento del rol social de los recicladores, las comunidades trabajan en procesos de reducción, separación en la fuente, reciclaje y reutilización. Así se transforma un problema en una oportunidad para la acción colectiva y la organización.
El tercero traslada el aprendizaje al territorio con la recuperación de espacios públicos, parques y áreas verdes a partir de jornadas comunitarias de limpieza, siembra de árboles y plantas nativas, y cuidado de entornos degradados que se convierten en acciones centrales del proceso. Estas acciones fortalecen el sentido de pertenencia, la apropiación del espacio y el tejido social, elementos clave para la resiliencia comunitaria frente a las crisis climáticas.
El cuarto pone el énfasis en la participación comunitaria y el liderazgo ambiental, con especial atención al rol de mujeres y jóvenes. A través de talleres de liderazgo, organización y trabajo colectivo, se promueve la creación de comités climáticos escolares y comunitarios que articulen las acciones ambientales con las de otros actores del territorio. Así, se refuerza que la acción climática sostenible requiere organización, continuidad y protagonismo comunitario.
Finalmente, el quinto módulo está orientado a la proyección y replicabilidad del proceso. Las comunidades diseñan proyectos ambientales propios, adaptados a sus necesidades, y reflexionan sobre cómo sostener y multiplicar las acciones emprendidas. La Escuela Climática se concibe así como una semilla capaz de reproducirse en otros territorios a partir del intercambio de saberes y la experiencia compartida.
Un elemento central del proyecto es su alineación con el enfoque de Desarrollo Liderado por las Comunidades (DLC). Desde esta mirada, las comunidades afectadas por la crisis climática no son consideradas poblaciones vulnerables que requieren asistencia, sino sujetos políticos con saberes, experiencias y capacidad de agencia.
A lo largo del proceso formativo, se promueve activamente el liderazgo, así como la organización comunitaria mediante la creación de comités climáticos escolares y barriales. Estos espacios permiten articular esfuerzos, establecer alianzas con otras organizaciones y entidades locales, y garantizar la continuidad de las acciones más allá de las que se plantean en los módulos.
Esta perspectiva se vio especialmente fortalecida a partir de experiencias formativas previas, donde se puso el énfasis en la capacidad transformadora que emerge cuando las comunidades se reconocen a sí mismas como protagonistas del cambio. En este sentido, la Escuela Climática busca acompañar procesos que ya están en marcha en los territorios.
Uno de los aspectos más significativos de la experiencia de FUNVIMUFROIN es que la Escuela Climática Comunitaria se desarrolla sin financiamiento externo. Lejos de ser una limitación, esta condición ha reforzado la apuesta por la autonomía, la creatividad y el compromiso comunitario.
La experiencia ha demostrado que, aun con recursos limitados, es posible impulsar procesos de cambio significativos cuando existe organización, voluntad colectiva y un fuerte sentido de corresponsabilidad. Esta forma de resistencia cotidiana frente a la crisis climática, por un lado, desafía la idea de que la acción climática solo es posible a gran escala o con grandes presupuestos, y por otro lado, pone en el centro el poder de lo comunitario.
Actualmente, la Escuela Climática Comunitaria se implementa en distintas comunas, con encuentros que reúnen aproximadamente a treinta participantes por barrio y son coordinados por un equipo de siete personas de FUNVIMUFROIN. Una vez al mes, la organización lleva la experiencia a nuevos territorios, con el objetivo de que las comunidades formadas puedan replicar los aprendizajes y acciones en otros barrios.
El mayor logro del proyecto será que las actividades continúen de manera autónoma y articulada entre distintos territorios. En este sentido, la Escuela Climática funciona como una semilla multiplicadora, capaz de expandirse a partir del intercambio de saberes y de la acción colectiva.
En pleno siglo XXI, persisten profundas desigualdades que amplifican los efectos del cambio climático: comunidades desplazadas cuyo conocimiento ha sido históricamente desvalorizado, modelos de consumo insostenibles y basurales a cielo abierto que se han naturalizado en muchos barrios de América Latina. Todo ello confirma que la crisis climática no es un problema del mañana, sino una urgencia del presente.
Por ello, visibilizar experiencias como la de FUNVIMUFROIN resulta fundamental. La Escuela Climática Comunitaria de Cali demuestra que es posible construir resistencias y respuestas comunitarias frente a la crisis climática desde la educación, la organización y la acción territorial, apostando por la justicia ambiental y social como caminos inseparables hacia un futuro más justo y resiliente.
Redes Sociales
Página Web: https://funvimufroin.com/
Correo electrónico: info@funvimufroin.com
Instagram: @funvimufroincalivalle
*Paola Quiñónez
Pluma invitada. Es ingeniera ambiental, líder social, defensora y activista ambiental. Se desempeña como capacitadora y experta internacional en temas como derechos humanos, reconciliación y convivencia de comunidades raizales y palenqueras. Cuenta además con conocimientos en política y equidad de género. Es cofundadora y representante de la Fundación Víctimas Vulnerables Mujeres Afros Independientes (FUNVIMUFROIN), donde trabaja en Cali, Colombia, enfocándose en el empoderamiento comunitario y la justicia ambiental. A través de la educación y el liderazgo, impulsa acciones para mitigar los efectos del cambio climático en los sectores más marginados de la ciudad.