Narrar cuentos y experiencias personales para el desarrollo socioemocional en preescolar
Gabriela Silva Maceda y María Rebeca Jiménez García*
Enseñar a la niñez de preescolar a recontar cuentos y a narrar sus experiencias personales le permite aprender el lenguaje de las emociones y le abre oportunidades para expresarlas. Esta forma de narrar incide en el desarrollo socioemocional de las niñas y los niños, y propicia un clima de respeto y armonía en el aula.
Cuando una de nosotras, las autoras de este texto, era adolescente se topó con el libro “Todo lo que realmente necesito saber lo aprendí en el kínder”, de Robert Fulghum[1]. Entre consejos para hábitos cotidianos como “Lávate las manos antes de comer”, encontró otros para la vida: “Comparte tus cosas”, “Juega limpio”, “No le pegues a los demás” y “Pide perdón cuando lastimes a alguien”. El argumento de Fulghum era que las enseñanzas del jardín de niños pueden extrapolarse al comportamiento de grupos y naciones para lograr una convivencia sana y armoniosa.
La premisa de que las habilidades socioemocionales son decisivas para el desarrollo individual y grupal se ha afianzado con el tiempo. Hoy, más que nunca, las escuelas se preocupan por promoverlas, y esa inquietud se apoya en investigaciones que muestran una relación significativa entre las habilidades socioemocionales tempranas (en preescolar) y las trayectorias posteriores del estudiantado en educación, empleo y salud mental[2].
De hecho, algunos estudios tempranos sugerían que el desarrollo socioemocional era incluso más importante que el cognitivo. Aunque existen varias intervenciones orientadas a las habilidades socioemocionales[3] sin objetivos cognitivos, el consenso actual es que las infancias aprenden por canales socioafectivos. Por ello, las intervenciones que integran objetivos socioemocionales y académicos son clave para ofrecer un ambiente propicio a la exploración y el aprendizaje.
En este contexto, es indispensable contar con prácticas educativas integradas que fortalezcan a la vez ambos tipos de habilidades; por ejemplo, que incidan tanto en la autorregulación y el aprendizaje cooperativo como en el lenguaje de los libros. En este sentido, las intervenciones en lenguaje oral narrativo se han mostrado eficaces para que las niñas y los niños aprendan a recontar –es decir, volver a narrar– cuentos[4]. En teoría, podrían fortalecer las habilidades socioemocionales junto con las académicas, al enseñar y poner en práctica el lenguaje emocional.
Eso es lo que nos propusimos indagar en un preescolar con niñas y niños reales, mediante una intervención en lenguaje narrativo –llamada Campeones de Cuentos[5]– que venimos utilizando en distintos grados para fortalecer el desempeño escolar.
Una intervención en lenguaje narrativo con andamiaje
Campeones de Cuentos es una intervención diseñada por Language Dynamics Group para enseñar el lenguaje narrativo necesario para robustecer la lectura y la escritura de las niñas y los niños. Su metodología consiste en modelar la estructura narrativa y un lenguaje complejo, de modo que cada estudiante pueda recontar progresivamente un cuento completo. Para ello recurre a andamiajes visuales —ilustraciones e íconos que representan elementos clave de la estructura narrativa— que se retiran poco a poco a medida que mejora la capacidad de volver a contar una historia.
©Language Dynamics Group
La propuesta ofrece múltiples oportunidades para practicar el lenguaje oral con retroalimentación positiva, lo que fomenta la comunicación incluso entre quienes son más tímidos. Asimismo, los cuentos de esta intervención modelan comportamientos prosociales que se espera, tengan cierta influencia en las habilidades socioemocionales de las niñas y los niños participantes. Entre estos comportamientos destacan: identificar y nombrar las emociones; buscar la solución a un problema pidiendo ayuda a una persona adulta de confianza; y dialogar con otras personas empatizando con sus sentimientos.
En el estudio se evaluaron las habilidades tanto del lenguaje como las socioemocionales del estudiantado de dos grupos de preescolar. Las socioemocionales, mediante el reporte —antes y después de la intervención— de maestras, madres y otras personas cuidadoras primarias, y con entrevistas a las maestras al finalizar.
Para definir a las y los participantes de la intervención, se eligió a quienes tuvieron menor puntaje en una de las pruebas de lenguaje aplicadas: la mayoría del estudiantado de uno de los grupos y una minoría del otro.
La intervención constó de 18 sesiones. Primero, las niñas y los niños aprendieron a recontar cuentos ficticios; después, poco a poco, a narrar sucesos personales inspirados en ellos. Las primeras veces que se les pedía una experiencia personal, retomaban el cuento ficticio como si realmente les hubiera ocurrido. Con la práctica, fueron contando sus propias vivencias con la estructura narrativa y los comportamientos prosociales que se ejemplifican en los cuentos.
Unos resultados prometedores
¿Qué encontramos? Pedimos a las maestras que contestaran una prueba estandarizada para puntuar las habilidades socioemocionales del estudiantado, antes y después de la intervención. En las pruebas, el puntaje general mostró un avance claro. Ambos grupos mejoraron en todas las áreas evaluadas, pero el grupo que recibió la intervención avanzó más. La diferencia más notoria estuvo en el “Desempeño escolar”, es decir, en la capacidad de concentrarse y autorregularse para realizar las tareas del aula.
Más allá de los números, las entrevistas con las docentes revelaron cambios concretos en los pequeños que trabajaron con Campeones de cuentos. Notaron mejoras en cómo se relacionaban con sus compañeros: respetan más los turnos para hablar y trabajan mejor en equipo. Una de las maestras lo expresó así: “Respetan los turnos al hablar, así como las opiniones de sus compañeros, ya pueden trabajar con cualquier compañero sin distraerse”.
También se observaron cambios en cómo cada niña y niño se relaciona consigo mismo: ganaron confianza para expresarse y aprendieron a manejarse mejor frente a las tareas. Una de las maestras comentó: “En las actividades cotidianas y de participación de los proyectos al expresar sus saberes previos, dudas o ideas propias, demuestran mayor autoconfianza”.
Por último, ambas maestras notaron que las niñas y los niños habían hecho suyo el lenguaje de las emociones: ya no se quedaban en un “estoy bien”, sino que podían ponerle nombre a lo que sentían y explicar por qué. Un comentario ilustra justamente esta observación: “Al principio solo comentaba ‘estoy bien’, pero ahora ya menciona la emoción como ‘felicidad’ y explica sus motivos”.
Lecciones para el aula
¿Qué aprendimos? Observamos que la niñez de preescolar puede beneficiarse de intervenciones que modelan y facilitan el desarrollo del lenguaje emocional y de sus habilidades inter- e intra- personales. Que el estudiantado imagine, recree y verbalice comportamientos prosociales mediante el lenguaje narrativo es una oportunidad muy valiosa para construir un ambiente seguro donde se potencie el aprendizaje en esta etapa tan crítica, pues tal como dice Robert Fulghum “Todo lo que realmente necesito saber lo aprendí en el kínder”.
Redes sociales
Correo: gabriela.silva@uaslp.mx
Research Gate: Gabriela Silva-Maceda
Referencias
Fulghum, R. (1986). All I need to know I learned in kindergarten. Ballantine.
Heckman, J., & Kautz, T. (2013). Fostering and Measuring Skills: Interventions That Improve Character and Cognition. Human Capital and Economic Opportunity Working Group Working Papers, (2013-019).
Jones, D. E., Greenberg, M., & Crowley, M. (2015). Early social-emotional functioning and public health: The relationship between kindergarten social competence and future wellness. American journal of public health, 105(11), 2283-2290.
Pico, D. L., Hessling Prahl, A., Biel, C. H., Peterson, A. K., Biel, E. J., Woods, C., & Contesse, V. A. (2021). Interventions designed to improve narrative language in school-age children: A systematic review with meta-analyses. Language, speech, and hearing services in schools, 52(4), 1109-1126.
Spencer, T. D., & Petersen, D. B. (2012). Story Champs: A multi-tiered language intervention program. Laramie, WY: Language Dynamics Group.
*Gabriela Silva Maceda y María Rebeca Jiménez García
Gabriela es integrante de MUxED, profesora e investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Sus principales áreas de investigación son la evaluación y la intervención en lectura y escritura, el aprovechamiento académico y la aplicación de métodos estadísticos en el área educativa. Imparte clases en la Licenciatura en Psicopedagogía, y la Maestría y el Doctorado en Psicología de la misma Facultad.
María Rebeca es pluma invitada, Licenciada en Psicopedagogía por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra de licenciatura en la Universidad Cruz Roja Mexicana, San Luis Potosí. Este artículo reporta su investigación de tesis para su titulación.