De las promesas electorales al pacto educativo: el reto de 2027
Lorena Turquie Castillo*
Las elecciones de 2027 pueden ser la oportunidad para que México deje atrás las eternas promesas sobre "mejorar la educación" y asuma de verdad un compromiso político real por los aprendizajes fundamentales. ¿Qué estamos dispuestos a hacer para garantizar que cada niña y niño aprenda lo esencial a tiempo?
Las elecciones de 2027 pueden abrir una oportunidad poco explorada en la agenda educativa mexicana: pasar de una discusión centrada en el acceso, la cobertura o el diseño curricular a una conversación política sobre qué deben aprender las niñas y los niños, en qué momento de su trayectoria escolar y quiénes deben asumir la responsabilidad de que ello ocurra.
La pregunta no es menor. México enfrenta todavía importantes desafíos en los aprendizajes fundamentales, particularmente en lectura, escritura y matemáticas durante los primeros años de la educación primaria. Al mismo tiempo, ya existe una experiencia acumulada de políticas estatales que permite afirmar que la recuperación de aprendizajes no es únicamente un problema pedagógico: requiere liderazgo gubernamental, acompañamiento docente, capacidad institucional y participación de las comunidades escolares.
Una agenda electoral que todavía no termina de llegar
Una revisión de las plataformas nacionales para las elecciones de 2024 de MORENA, PAN, PRI y PVEM muestra que la educación ocupa un lugar importante en sus propuestas electorales, pero también revela un vacío: ninguna de estas plataformas convierte los aprendizajes fundamentales en una prioridad política suficientemente específica y tampoco se identifican propuestas concretas de articulación de la acción pública en educación con mecanismos de corresponsabilidad social. En el caso de Movimiento Ciudadano, sí señala en su plataforma la búsqueda de un sistema educativo de calidad en todo el territorio nacional basado en evidencia científica y centrado en el aprendizaje.
Las plataformas electorales nacionales aprobadas por el INE para el proceso electoral 2027 constituyen, por ahora, el referente programático más comparable para observar las posiciones de los cuatro partidos. El INE las define como propuestas de carácter político, económico y social que buscan ofrecer a la ciudadanía elementos para diferenciar las ofertas partidistas y valorar sus compromisos. El proceso electoral 2027 dio inicio el 10 de septiembre y al menos en materia educativa aún no es evidente cual es la posición de los partidos en los 17 estados donde se elegirán gubernaturas[1].
Considerando las agendas de 2024 y la línea de política sostenida en estos años, se puede esperar que MORENA mantenga la mirada de la educación desde una perspectiva del derecho social, la responsabilidad del Estado y la transformación educativa con la Nueva Escuela Mexicana (NEM); el PAN enfatice la participación de las familias, la libertad educativa y la calidad; el PRI vincule educación con calidad, desarrollo y sociedad del conocimiento, mientras que el PVEM incorpore educación, inclusión, tecnología y sustentabilidad. Desde esta perspectiva, existen espacios de oportunidad donde se pueden formular políticas que articulen tres elementos: aprendizajes fundamentales, resultados verificables y corresponsabilidad.
La evidencia estatal cambia la conversación. Los aprendizajes no mejoran mediante una sola intervención, requieren una arquitectura institucional.
Aún tenemos resabios de la pandemia visiblemente claros, “1 de cada 2 estudiantes en México termina la primaria sin comprender lo que lee y 74% de quienes presentan dificultades de lectura en tercer grado no consigue superar ese rezago al llegar a tercero de secundaria” de acuerdo con lo señalado por Mexicanos Primero[2].
En años recientes se han impulsado desde lo estatal Políticas de Aprendizajes Fundamentales (PAF), cuyo planteamiento parte de una premisa fundamental: contar con una base sólida de aprendizajes en los primeros años resulta determinante para la trayectoria educativa posterior.
La experiencia de las PAF supera una discusión exclusivamente normativa. No se trata solamente de proponer que niñas y niños aprendan a leer, escribir y comprender lo que leen; se impulsa que los gobiernos estatales, sus equipos técnicos y escuelas articulen acciones de manera sistémica y generen evidencia para una toma de decisiones pedagógica y política para abatir el rezago en alfabetización que tristemente duele al país, en cada estado y municipio. La respuesta no es una intervención temporal, es la construcción e impulso de políticas en aprendizajes fundamentales de largo aliento para resolver este rezago.
La UNESCO ha documentado los avances de estas políticas estatales, y resalta “la importancia de una política educativa adaptativa y resiliente que pueda responder a las necesidades cambiantes del estudiantado, especialmente en tiempos de crisis (…). Es esencial que las políticas educativas prioricen el apoyo continuo, la formación docente y los recursos necesarios para garantizar que todos y todas adquieran habilidades de lectoescritura sólidas y efectivas” [3].
Desde una mirada de construcción de políticas hay, frente a las elecciones próximas, una segunda área de oportunidad: la corresponsabilidad. En este sentido, los gobiernos estatales deben establecer prioridades, financiar, acompañar y dar continuidad a políticas que han dado resultados. Las autoridades educativas deben construir capacidades institucionales. Las escuelas deben generar condiciones pedagógicas. Las y los docentes necesitan formación y acompañamiento. Las familias requieren herramientas para apoyar los procesos de aprendizaje. Y la sociedad civil también puede y debe contribuir con conocimiento especializado, innovación, acompañamiento y evaluación. Esta arquitectura es precisamente una de las mayores aportaciones políticas de la experiencia de las PAF.
Regresando a la conversación sobre el futuro electoral, la oportunidad sin duda existe pero lo que aún no hay es una agenda consolidada. A mi entender hay tres condiciones que la hacen posible.
Primera: existe un problema público reconocible. Los aprendizajes fundamentales constituyen una preocupación concreta para traducirse en compromisos gubernamentales verificables.
Segunda: existe experiencia acumulada. Las PAF demuestran que diferentes entidades federativas han desarrollado políticas centradas en la alfabetización inicial y que existen aprendizajes sobre formación docente, acompañamiento, liderazgo estatal y cultura escolar.
Tercera: existe una coincidencia política potencial. Los partidos analizados cuentan con elementos discursivos que pueden conectarse con esta agenda: derecho a la educación y responsabilidad pública en MORENA; participación familiar y calidad en el PAN; calidad y desarrollo en el PRI; inclusión y tecnología en el PVEM; y en Movimiento Ciudadano, aprendizaje y el desarrollo de las capacidades como compromiso colectivo.
Lo que falta es plasmar en la agenda que marcarán las plataformas electorales de 2027, el compromiso a la acción para garantizar que todas las niñas y todos los niños alcancen aprendizajes fundamentales de lectura, escritura y comprensión lectora durante los primeros años de primaria.
Hay que pasar de la propuesta de "mejorar la educación" a un compromiso políticamente identificable: que cada niña y cada niño aprenda lo fundamental a tiempo y que el Estado construya las condiciones para hacerlo posible. El valor electoral de esta agenda reside en su capacidad para cruzar las fronteras partidistas.
La diferencia estaría en pasar de prometer educación a comprometer resultados de aprendizaje y construir colectivamente las condiciones para alcanzarlos. Se cuenta con experiencias para aprender de las políticas implementadas en los estados y convertir sus lecciones en una propuesta de gobierno.
México no necesita otra plataforma que prometa "mejorar la educación" en lo general. Necesita plataformas que señalen de manera específica ¿Qué estamos dispuestos a hacer para garantizar que todas las niñas y todos los niños aprendan lo fundamental a tiempo?
Esa puede ser una de las pocas agendas educativas capaces de convertir una preocupación social ampliamente compartida en una política pública concreta, medible y corresponsable.
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Referencias
Cabadas, María, (2026), En México, la mitad de estudiantes termina la primaria sin comprender lo que lee: ONG; 74% arrastra el rezago hasta secundaria. Eñ Universal, 1º de septiembre de 2026, consultado en: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/en-mexico-la-mitad-de-estudiantes-termina-la-primaria-sin-comprender-lo-que-lee-ong-74-arrastra-el-rezago-hasta-secundaria/
Instituto Nacional Electoral. (2024). Plataformas electorales. INE. Consultar las plataformas electorales oficiales del INE
Instituto Nacional Electoral. (2024, 1 de febrero). Aprueba INE las plataformas de los siete partidos políticos nacionales, sin coalición, para el PEF 2023-2024. Nota oficial del INE
UNESCO México & Instituto Natura. (2023). Política de aprendizajes fundamentales: Memoria del ciclo escolar 2022-2023. UNESCO México. Documento completo de la Memoria de la PAF
UNESCO México & Instituto Natura. (2023). Política de aprendizajes fundamentales: Memoria del ciclo escolar 2022-2023 [versión digital]. Versión del documento con información sobre alianzas y corresponsabilidad
Sitio de Aprendizajes Fundamentales México. (s. f.). México Aprende Leyendo. Sitio de la Política de Aprendizajes Fundamentales
*Lorena Turquie Castillo
Integrante de MUxED. Politóloga, doctorante en políticas públicas. Especialista en política educativa, gobernanza y evaluación de programas públicos con más de 30 años de experiencia en los sectores público, académico y social. Su labor profesional se ha centrado en el análisis y evaluación de políticas, impulsando la articulación de gobiernos, OSC y diversos organismos. Integrante de Faro Social y Educativo.