Tres retos: empezar antes, leer a tiempo y permanecer

Leslie Serna*

 

A partir de una visita a tres escuelas de distintos niveles educativos en Guanajuato, este texto narra cómo una política educativa comienza a tomar forma en el territorio. Las visitas a centros educativos de educación infantil, primaria indígena y bachillerato muestran tres retos centrales: empezar antes, leer a tiempo y lograr la permanencia. La crónica describe escenas concretas que permiten asomarse a una apuesta educativa aún en construcción.


En un solo día, la visita a un centro de atención infantil, una primaria indígena y un bachillerato de nueva creación permitió mirar cómo las políticas prioritarias de una entidad federativa empiezan a tomar forma en el territorio. El Programa Sectorial de Educación 2025–2030 del estado de Guanajuato plantea ampliar la cobertura en educación inicial, asegurar que niñas y niños desarrollen aprendizajes fundamentales y fortalecer la trayectoria hacia la educación media superior. 

El reto del buen comienzo: acceso temprano a los aprendizajes 

“Aquí en el comedor están los grandes porque los pequeños comen en los salones”, nos dice la directora del Centro de Atención Infantil de Guanajuato capital. Y no cabe duda de que todo es relativo: en educación infantil los grandes tienen ¡dos años y medio! Una instantánea de la visita ocurrió en uno de los numerosos y amplios salones de este complejo, en donde se desarrollaba una ronda infantil. Al ritmo de la música las y los pequeños, acompañados por sus maestras, bailaban y cantaban con entusiasmo. Mientras tanto, en una esquina, en el rincón de lectura, se encontraba un peque que ignoraba el bailongo y estaba completamente concentrado en los libros de la pequeña biblioteca. De vez en cuando alzó la mirada para ver a los extraños que llegamos a perturbar sus lecturas y cantos. En los minutos que estuvimos ahí pasó de un libro a otro. Ver a un chiquito de menos de dos años leyendo con tanta pasión es una imagen inolvidable.

Este es uno de los 13 espacios que se abrieron este ciclo escolar. Anteriormente era un edificio no utilizado, que ahora cuenta con 39 asistentes, todas tituladas en educación. La plantilla de personal está compuesta por 73 personas lideradas por una directora que ha tomado el reto en sus manos, que cuenta cómo ahora niñas y niños llegan felices a la escuela, lo que tranquiliza a madres y padres que al principio sufrían por dejar a sus menores en la escuela. 

En Guanajuato, como en el resto del país, existen diversos modelos de educación infantil que buscan ofrecer a niñas y niños un desarrollo integral desde sus primeros años. Se trata de espacios donde el juego, el arte, la exploración y la convivencia son el punto de partida para que las infancias desarrollen lenguaje, curiosidad, autonomía y habilidades para relacionarse con otras personas. 

El reto de la oportunidad: leer a tiempo en una escuela indígena

La mañana inicia en el patio azul de la primaria indígena Chupitantegua, una escuela de doce grupos que desde el ciclo 2023-2024 implementa una política estatal de aprendizajes fundamentales. La visita tiene un motivo claro: queremos saber cómo es que una escuela indígena está entre las cinco escuelas del estado que han obtenido los resultados más altos en la prueba estandarizada de fluidez lectora. Según nos cuentan, también en las pruebas estatales de conocimientos han obtenido buenos resultados.

Lo que encontramos son aulas modestas pero llenas de disposición y compromiso, que confirman que aquí la pedagogía sucede todos los días y en cada rincón.

En los primeros grados trabajan cinco docentes que cursaron la formación Aventuras en Papel. Realizan el diagnóstico del principio alfabético en español, utilizan el Kit de Alfabetización y practican once secuencias didácticas y tres proyectos que ofrecen los materiales de la Fundación Zorro Rojo, alternándolos con propuestas de los libros de texto y con adaptaciones propias. Para este ciclo escolar se inscribieron también las y los maestros de cuarto a sexto, porque en esta escuela las asignaciones pueden cambiar y el personal docente quiere dominar el enfoque, aunque esté centrado en los dos primeros grados.

Hay un proceso profundo de recuperación lingüística porque reconocen una pérdida real de la lengua. Por eso ofrecen educación bilingüe y cuentan con dos asesores de lengua altamente capacitados, originarios de ahí, de la zona chichimeca, que muestran el amor por su trabajo en los ojos y en sus creaciones. Los asesores son parte de un  consejo indígena con autonomía y trabajan acompañados por el área de equidad de la Secretaría de Educación de Guanajuato, SEG. Construyen su propio programa de lengua, centrado en la oralidad y, en menor medida, en la gramática de la lengua, que ellos han contribuido a normalizar en equipos de expertos. Además, diseñan sus propias secuencias en la lengua Úza’, que integran después en el consejo técnico escolar.

En las aulas se observa el ambiente alfabetizador. El estudiantado trabaja en mesas grupales mientras en las paredes se muestran sílabas, palabras y dibujos que acompañan el avance lector. El liderazgo se nota: su comprometido director ya tiene más de 10 años dirigiendo esta escuela, y nos cuenta que las familias participan con gusto en las actividades de lectura. Es estimulante saber que hay exalumnos que se han formado como docentes bilingües, una señal del arraigo que la escuela mantiene con su comunidad.

Esta es una de las 4,341 primarias del estado en las que se busca garantizar que niñas y niños lean a tiempo.

El reto del sentido: un bachillerato que atraiga y retenga

Ampliar la matrícula es un reto para todos los sistemas educativos en México, pero el de mayor dificultad sin duda es el de evitar escuelas expulsoras, impedir que quienes se inscriban se vayan, que prioricen cualquier otra cosa que vivir la experiencia significativa que ofrece un buen bachillerato. Guanajuato se lo ha propuesto. Lo que se alcanza a ver, al menos en esta primera visita, son espacios pensados para jóvenes, docentes que buscan conectar con el estudiantado y un currículum flexible que abre posibilidades.

El Bachillerato Integral de Guanajuato es una propuesta de dos años, que se imparte por las tardes, con un modelo que combina formación académica con el desarrollo de habilidades artísticas, deportivas, culturales y de emprendimiento. Además, de forma voluntaria, se puede acceder a microcredenciales en diversas ramas de la industria. Esta formación está vinculada con estudios superiores para alcanzar un título de Técnico Superior Universitario

Pero uno de los aspectos más importantes del modelo es la forma de concebir tanto a las y los estudiantes, como al espacio escolar. El enfoque de juventud es claro. Se trata de entenderles en la etapa de tránsito en la que se encuentran y construir un espacio pertinente para cada persona. El Bachillerato Integral, ubicado en San Luis de la Paz, funciona en las enormes instalaciones de la Secundaria Bicentenario Francisco Javier Mina. Aprovechando el espacio de una escuela sin turno vespertino, se abrió este, que es uno de los 26 que se han abierto este ciclo escolar. Vi estudiantes que llegan con puntualidad, la mayoría portando con orgullo una camiseta de la escuela que no es de uso obligatorio, pero que claramente les da identidad. 

En conversaciones informales con las y los docentes de matemáticas, lengua y diseño digital observé una forma de referirse a las y los jóvenes con respeto, curiosidad y yo diría que hasta ternura. En preparatoria es muy frecuente escuchar las quejas eternas de lo horrible que es la adolescencia. No lo percibí aquí. La selección del profesorado y su formación introductoria ha cuidado este aspecto que puede ser una pieza importante en la permanencia.

El director les abre la puerta, aunque lleguen tarde. Nos dice que esta etapa es distinta a la secundaria en ese aspecto. “Prefiero que estén aquí adentro y no se expongan. Para mí es la prioridad”. Nos cuenta historias conmovedoras. Es evidente que es un director que conoce a sus estudiantes. Nos relata cómo hay quien prefiere quedarse hasta el cierre de la escuela para no llegar a un hogar violento, o la historia de la madre que fue a pedir permiso para que su hijo se llevara la guitarra a casa, ya que  aprender a tocarla le está cambiando la vida.

El reto de sostener y madurar una política educativa

Al final del recorrido constatamos que la política educativa no se entiende sólo en documentos, sino en los espacios donde niñas, niños y jóvenes pasan sus días. Tres escuelas, tres edades, cada una con retos de fondo. Lo que sigue es observar si estas primeras señales logran sostenerse en el tiempo. Para que cada etapa logre dejar huella se van a requerir, además de una clara estrategia, recursos, personas, normatividad y una buena organización interna.

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LinkedIn: Leslíe Serna


*Leslie Serna

Integrante de MUxED. Socióloga con doctorado en educación social, es consultora independiente, y colabora actualmente con la UNESCO y Valora Consultoría S.C. Sus áreas de interés y experiencia son la evaluación de intervenciones educativas, el desarrollo de habilidades digitales y la formación para el cultivo de la atención y el bienestar.



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